¡Tiempos inolvidables de nuestra escuela!

Era la década de los ochenta cuando cualquier cantidad de niños revoloteaba por el extenso patio de la recordada Escuela Nacional Punta Iguana, estructura de pocas aulas, algunas de media pared, en las cuales la algarabía no faltaba cada día. Los sueños e ilusiones por un mejor porvenir se vislumbraban en las sonrisas de cada uno de los alumnos que quedaban atónitos ante la autoridad de la directora Neida Pérez Valero, a quienes los más atrevidos la apodaban La Copetona, pero quién al mejor estilo de Madre Superiora con sólo una palabra hacía cumplir el deber.
Muchos recuerdos de vivencias y anécdotas se hacen presente en cualquier conversación, no se puede olvidar como se llegaban a conocer las primeras letras en un pequeño salón que servía de preescolar y donde las queridas maestras Milena y Anita,  lindas jovencitas trataban con el más grande cariño a quienes recibían su primer titulo académico.  Se evoca con nostalgia personajes como Haydee, el popular Batalla, Elba, Ivonne, Lenys, personas que no sólo se limitaban a asear estos espacios, sino que alcahueteaban a granel a los inquietos alumnos y los cuales fueron antecedidos por la inigualable Silveria que hasta merecedora de una canción se hizo por sacar a algunos de aquella escuelita. 
Como dejar pasar por alto el famoso comedor escolar donde Blanca, Elida y Rucha los atendían con mucho entusiasmo y con derecho a repetir, sin dejar a un lado la emblemática cantina de Ana la de Chuo, quien con tres bolívares y no de los fuertes vendía la famosa Fanta y dos tequeños, además de degustar sus incomparables conservas.
Hoy toda una generación completa se encuentra agradecido por haber contado con maestras y amigas como Siria Guanipa, Daisy Villasmil, Mercedes Nava, Norma Manzano, Leiza Nava, Yaneth López, Magalis de Brito, Zolaidy Nery, Dexy Pereira, Liduina Hernández, Ingrid Sánchez, Milagros Vera, así como los maestros Hugo Soto, Edwin Fuenmayor y el más querido por todos José Chacón, mejor conocido como el maestro Cheo. También es imprescindible nombrar a la subdirectora Morelys González,  Rosa la secretaria y todos aquellos hombres y mujeres que formaron parte del plantel en su paso por aquí.
Insuperables fueron  los gritos de alegría cuando el pueblo celebró el triunfo de la escuela en el recordado programa “Competencias” de Marlene y Chavín, y donde Raiza Isea fue de gran ayuda para todos con su dinamismo y convicción impregnada a sus pupilos, a quienes les motivó para ganar o ganar. 
Las famosas fiestas de Carnaval, fin de año, Día de las Madres, Graduaciones, Comparsas, Día del Trabajador Obrero, la famosa beca escolar, el vasito de leche,  la harina, mortadela,  Lactovisoy y hasta el estricto cumplimiento con los muertos del pueblo, eran costumbres de sagrado deber.
Como se añoran las matas de mamón donde se entonaba el Himno Nacional, en los dos turnos. Desde los pupitres se cumplieron muchos sueños. Infinitas promociones fueron sinónimo del deber cumplido. Hechos que marcaron precedente de una bonita historia construida a diario donde todos fueron héroes y protagonistas, ganándole la batalla al analfabetismo y la falta de valores, donde los maestros fueron el mejor ejemplo para sus alumnos. Hoy debemos estar sumamente agradecidos con Dios por haber formado parte de aquellos tiempos inolvidables de nuestra querida escuela.

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